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Antes, los bancos se dedicaban a captar los ahorros y a dar préstamos; pero hace unas décadas se dieron cuenta de que eso les reportaba un rendimiento limitado y, tras propiciar la domiciliación del pago de la mayoría de los suministros y de los recibos que, habitualmente, debemos atender, se las han arreglado para cobrarnos por esa gestión de pagar nuestros recibos con nuestro propio dinero (las consabidas comisiones) que, a día de hoy, son una parte importantísima de la cuenta de resultados de todos los bancos.

Pero, no contentos con esa vía de nuevos ingresos, desde hace unos 20 años sobre todo, han empezado a crear un sinfín de productos financieros de enorme complejidad, cuya verdadera naturaleza y comportamiento en el mercado es total y absolutamente desconocido para el consumidor, el cual, confiando en su banco de toda la vida, va permitiendo que se trafique con su dinero de forma totalmente promiscua –y muchas veces tóxica- hasta que, muchas veces, se encuentra con que los interesantes rendimientos que le prometieron no existen (se han esfumado), o, incluso, se ha perdido todo o parte del dinero que tenían.

El caso de las preferentes es el que está más de moda en los últimos tiempos; pero no es el único, sino sólo el más generalizado.

Si ya -cuando la globalización era aún un sueño- el sector financiero resultaba un privilegio para quienes lo dominaban y, por el contrario, un pozo de secretos insondables para el común de los ciudadanos, después de haberse convertido el planeta en un lugar donde la circulación de capitales no tiene fronteras, el ciudadano no experto en finanzas ha perdido cualquier posibilidad de defensa frente al gigante de la ingeniería financiera que practican ahora sin excepción, sobre todo, la totalidad de las entidades bancarias, ayudadas por un enjambre de brokers y cooperadores necesarios que, conjuntamente, involucran al consumidor en un uso de los pequeños ahorros de éste que, casi nunca, le reporta beneficios y que, por el contrario, deja todos –o la mayor- parte de los rendimientos en poder del gran capital.

En ese “océano” de enmarañadas e intrincadas operaciones sólo ganan los tiburones que saben nadar en él. Sólo los grandes fondos de inversión, los grandes bancos o entidades financieras, los especuladores bursátiles y las gentes de ese pelaje pueden vivir ahí con ciertas garantías, aunque también son frecuentes las dentelladas que entre ellos se propinan.

Todo eso es posible porque, a pesar de las proclamas populistas y de ciertos gestos que, de cara a la galería, practican los mandatarios todos del Orbe conocido, al final de la película, esos mandatarios están también al servicio de los poderes económico-financieros y a ese servicio supeditan las normas que rigen el gran mercado en el que naufragan casi siempre los ahorros del consumidor, ahorros que no obtienen casi nunca una remuneración adecuada, sino que, simplemente, como mucho, recuperan lo que pierden con la inflación.

Es cierto que existen asociaciones que afirman representar a los usuarios de los servicios de banca; y no es el propósito de esta nueva Asociación que nace cuestionar la trayectoria de nadie.
Sin embargo, cuando ahora somos críticos con la actuación de la CNMV, del Banco de España y de los gobiernos en el tema de las preferentes, surge necesariamente una pregunta inevitable: ¿dónde estaban esas asociaciones cuando se comercializaban esos productos tóxicos?

Nosotros creemos que las asociaciones que defienden a los consumidores y usuarios de servicios bancarios no deben reducir su ámbito de actuación al combate cuando el daño ya está hecho, sino que hay que prevenir mucho antes que tener que curar. No es que pensemos que todo se puede evitar a priori; pero sí que pensamos que hay mucho que denunciar en cuanto a la actuación de los bancos y cajas de ahorro, y demás agentes financieros que en el mercado se mueven; y mucho también que reivindicar frente al poder político para que éste no sólo cumpla con su deber de promulgar normas cada vez más protectoras del consumidor, sino para que dicho Poder político cumpla con su ineludible función de vigilancia y castigo respecto de quienes administren deslealmente los ahorros de sus impositores.

– Porque no nos casaremos jamás con ningún agente financiero, sino que trataremos de controlarles mucho y muy de cerca para que no puedan manipular los ahorros de nadie en provecho propio ni negligentemente.
– Porque jamás aceptaremos ninguna subvención que pueda venir directa o indirectamente de aquellos que son nuestros adversarios naturales, es decir, aquellos que habremos de controlar y, en su caso, combatir.
– Porque queremos asesorar a nuestros asociados sobre cualquier producto que les ofrezcan en su banco, para explicarles en qué consisten realmente esos productos y qué pueden esperar de ellos.
– Porque queremos ser la voz crítica frente a los gobiernos y obligar a éstos a que promulguen leyes sanas y las apliquen también sanamente.
– Porque queremos dar cobertura jurídica a todos aquellos que tengan problemas con la banca o con cualquier agente financiero y se vean en la necesidad de encontrar una solución, bien sea ésta extrajudicial o bien lo tenga que ser ante los jueces.
– Y, en fin, porque queda tanto por hacer en esta materia y hay tanta dejación por parte de quienes tendrían que ocuparse de hacerlo que hemos decidido dar un paso al frente y empezar a despertar conciencias y a dar aldabonazos en las puertas que siempre estuvieron cerradas para los ciudadanos de apié.

No dudamos de que los bancos son herramientas imprescindibles para que el dinero circule; pero el dinero tiene que circular bien, y nunca en perjuicio de los menos preparados, de los que menos saben.

Nosotros tenemos experiencia suficiente acerca de cómo no tienen que seguir sucediendo las cosas, y no venimos a echar abajo el sistema. Sólo queremos que el Sistema funcione en beneficio de todos, y no sólo de unos pocos.

No puede ser que los consumidores y usuarios no tengan entidades que les protejan realmente frente a quienes se lo saben todo y les explotan de forma inmisericorde.

Desde hace mucho tiempo, los seres humanos hemos descubierto que la unión hace la fuerza, y que la mejor forma de resolver los problemas es mutualizar las herramientas de solución. Por eso, este movimiento asociativo tiene todo el sentido del mundo, de un mundo en el que las tropelías bancarias y financieras en general proliferan de forma que el prestigio reputacional de los bancos, por culpa de ellos exclusivamente, está por los suelos.

Por eso, porque es necesario encontrar la forma de unirnos, es por lo que debes asociarte a ACUBANK.

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